lunes, 30 de enero de 2012

http://www.youtube.com/embed/nGeXdv-uPaw

"You think you are different, you may think you are better, you may think you are alone. But, you have to understand: we are one. 70% water in you, in me, in the planet. 30% matter, you know the matter is a lot of empty. We are a spark of fire, a flame, a spark of light.
You think we are different because you can`t see the true: ¡Wake Up! It´s not the game, the time is over.

Piensas que eres diferente, tal vez creas que eres mejor, tal vez, que estás solo. Pero tienes que entender: somos sólo uno. 70% de agua en vos, en mí, en nuestro planeta. 30% de tierra, sabes ya que la materia es sobre todo, vacío. Somos una chispa de fuego, una llama, una chispa de luz.
Piensas que somos diferentes porque no puedes ver la verdad: ¡Despierta! No es un juego, el tiempo ha terminado.


Mensaje de Los INVISIBLES, 31 de enero del 2012.-
Capítulo VI".




miércoles, 25 de enero de 2012

El Número Inconcebible


Para mirar, hay un momento en que los ojos deben retirarse para que nada sea visto, para dormir detrás de las pupilas.

Para saborear, hay un momento en que el gusto debe acariciar el paladar, la lengua, el interior de las mejillas, debe danzar con la propia saliva.

Para escuchar, hay un momento en que los oídos deben replegarse en el silencio, mecerse en él como un barco en alta mar.

Para oler, hay un momento en que el olfato necesita de los olores familiares: la propia casa, el barrio, el sudor de la piel que nos diferencia del mundo.

Para sentir, hay un momento en que el tacto debe acariciar el aire, el perfume de una flor, la humedad de un día de sol en un clima templado.  

Y después los sentidos, todos, deben abrirse de los espacios comunes a los espacios menos habitados, a los lugares inhóspitos, a los lugares que son refugio de otros.

Hay un tiempo limitado para ello, ya que con su paso, la memoria los va eclipsando. Y así como un viejo puede tener la virtud de la sabiduría, la sabiduría también puede ser una trampa. La trampa de la que salvan los niños, que tienen la virtud de la ignorancia. Mientras tanto los que estamos en el medio vamos alternando entre los caminos antiguos y los jamás transitados.  

Pero el mapa, nunca es el territorio.  Y frente a la misma bandada de pájaros podrás aseverar que fueron veintidos mientras otros se preguntarán dudando si han sido más de quince.  Por eso cuando alguien habla de LA verdad, yo desconfío. “Verdades caro mio” es la única manera en que podemos acercarnos al mundo.

EL Universo compartido siempre es aproximado dentro de un rango que va de diez a uno. Por eso en mi Argumentum ornithologicum sólo intento que los sentidos crezcan, que el mapa hable en otras lenguas, crea en otros credos, rece otros esperantos, mida al sol con otra vara. Al fin y al cabo sólo Dios sabrá cuántos pájaros vimos vos y yo, volando.

Fernanda Barbagallo a través de “Argumentum ornithologicum”

“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido, su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe “.

Jorge Luis Borges

Y conste que dice “cierro los ojos y veo…”
"Ciento volando de Catorce"  los llamó a Joaquín en su poemario y por supuesto al escribirlo,  los había liberado ya. 
El mapa nunca es el territorio; ergo, Dios existe. 

martes, 17 de enero de 2012

Poema X


Crees que el sabor a miel del sueño ha sido mentira,
sin embargo amanece y yo no he cerrado los ojos
por pensar en ti
o escribirte, 
por inventar unencantaserpientes
con un trocito de tu vida sumergida en mis dedos.
Si sigo así, 
hasta creerás que soy valiente
y entonces sí,
que te habrás equivocado, 
el primer error esgrimido para mí.
Pero ven, te presto una cadena, átame
promete lo imposible, deja caer un verso
cuando empiece a diluirme
pero mírame a los ojos
que los espacios vacíos habrán de llamarme para huir.  
En el amor
siempre me han faltado cojones
y este verso es otro atajo.


Aunque te confieso
que de todo lo que temo,
no hay temor más grande
a que me quites tú
la ropa. 

(Una mujer muerta de miedo es una ecuación indescifrable
no sólo para un hombre, también para esa misma mujer).

martes, 3 de enero de 2012

Run Forrest

Un día, no hace mucho tiempo o sí, depende de lo que cada uno quiera creer que es el tiempo y sus límites, las distancias que marca el ayer y el ahora. Entonces un día... que aún no ha ocurrido o que ya ocurrió o que está ocurriendo en este momento, un día, me enamoré de un Asperger.

Es como enamorarse de Forrest Gump y correr tras él una larga, larguísima carrera. El síndrome de Asperger es un derivado del autismo, que se caracteriza por un coeficiente intelectual alto,  por limitadas capacidades de interacción social, lenguaje no verbal inexistente o estereotipado, lenguaje verbal pedante, formal, enclavado en tópicos repetitivos y nula capacidad de empatía.

Nadie de su entorno sabe el diagnóstico, creen a lo sumo que es egocéntrico, excéntrico, extraño y desubicado. Ni él sabe el diagnóstico, alcanza a definirse como un nerd.  Pero es un nerd que ha logrado hacer amigos que no son de su misma especie y padecen los goces y los males de su amistad con verdad al cien por cien.

Yo lo he padecido igual, a veces me da risa. Y él sabe que no puede padecerme a mí, que no me entiende. La ironía, la imaginación, la metáfora, los sentimientos que me afloran como agua o como fuego se le escapan de la percepción. Más allá de lo tangible, de las matemáticas, de la constancia rítmica con la que entra en la música, más allá de eso, no ve nada, nada siente. Come lo imprescindible para respirar, calculo también que respira lo imprescindible para vivir. Pero a veces escribe relatos cortos y uno no puede creer que esas palabras nazcan de él.

Cuando leí sus relatos por primera vez lloré, cuando se lo conté no entendió qué le decia. Y a diferencia de esas veces en que me pregunta qué me pasa y me pide después de escuchar media hora que se lo diga en una oración, esa vez no me preguntó nada. - "No entiendo lo que me decis, pero no me expliques porque no te entiendo, sólo quiero que sepas eso". Y es clarísimo. Cuando una dice risueñamente a alguien que ha marcado los días de extrañarlo en una pared y señala  una pared que está en blanco y la otra persona voltea a mirar un par de veces a la pared y pregunta luego a dónde y una vuelve a decir, que es en una pared que está detrás de esa pared y esa persona se levanta y golpea la pared para ver si detrás hay otra... entonces una comprende de una vez y para siempre que cuando él dice no entiendo,literalmente no entiende aunque pueda leer obras de Borges, de Isamov, aunque pueda escribir como Dolina.

Y esa ingenuidad de los sentidos y esa ausencia de emoción es mágica. Porque detrás hay también una genuina ausencia de maldad, de daño, pura inconciencia del impacto de los propios errores en los demás. Hay una realidad clara y palpable de aquel que no miente un céntimo cuando  se define a sí mismo como un extraño.

Entonces le queda el cuerpo, inconexo, desarticulado, la mirada casi vacía pero esa necesidad tan viva de que le pase algo, de no caer.

De este lado estoy yo, su opuesto. Incapaz como he sido de observar las cosas concretas que el me vino a enseñar. Inobservables para mí, el día sin la noche, la noche sin el día, las apariencias, lo que está ahí. Siempre más allá, siempre con la mirada tan lejos o  tan cerca que la perisferia se consume en ella y desaparece.

Así nos encontramos, maestro y aprendiz, aprendiz y maestro. - Pahhh, la subjetividad no existe - y yo intento explicarle que lo que no existe es la objetividad.. De tanto discutirlo en saco roto, hemos llegado a una conclusión - yo no puedo pensar como vos y seguramente tampoco quiero pero te respeto así - le dije. - Capaz que es eso que me decís que somos re distintos porque de todas las personas que no entiendo vos sos la que entiendo menos- dijo él.

No es posible Forrest, correr tras tuyo la vida entera. Y yo también soy Forrest a mi manera. Por eso me he despedido ya o me despediré mañana y tal vez con un poco de suerte entre núcleos y subjetividades no recordemos nunca, ninguno de los dos,  habermos conocido. Aunque si en algo coincidimos es que ni vos ni yo somos Amigos del Olvido y que en ese lugar estrecho en que se mezclan la verdad y la locura pudimos los dos alguna vez juntarnos a jugar.

Tal vez tengas razón: "las historias de los falsos alquimistas son las únicas que pueden existir y el curso de alquimia teórica contiene fórmulas indemostrables. Salvo la objeción reivindicativa de que los guitarristas y  los poetas enamorados no necesitan a cambio una certeza. "La materia prima de estos audaces emprendedores no es plomo -como parecería a simple vista- sino esperanza".  

Y en eso también nos parecemos, vos y yo, no perdemos las esperanzas en ser mejores, aunque no lo logremos nunca. 

Gracias

lunes, 26 de diciembre de 2011

Amapola

Abre las hojas del viento mi vida
ponle una montura al río
cabalga y si te da frío te arropas
con la piel de las estrellas
de almohada la luna llena mi vida
y de sueño el amor mío...


(bellísima de Juan Luis Guerra)


http://www.goear.com/listen/c8e53d2/amapola-juan-luis-guerra

jueves, 15 de diciembre de 2011

Australopithecus

http://www.goear.com/listen/843abce/cuanto-de-vos-cuanto-de-mi-itinerario-demian-naon


De tu lengua se evapora una melodía
con sabor a nuez y a manzano;
en tu piel se enredan madreselvas
que danzarán hasta los confines del tiempo;
tus pies se sumergen en tierra fértil,
húmeda y en transformados minerales.
Todo en vos es pretérito, antepasado,
potencial perfecto de una forma aún sin forma,
salvaje, animal y simple.
Tienes las manos sucias,
el sudor surcándote la piel,
te acercas al amor por instinto
y por principio de placer
te revuelcas en el lodo.
Todo en vos es puro, radical, sustancia:
el agua te lava las manos y la sangre de
la carne sin cocer de las criaturas,
las plantas y las piedras te regalan formas
con las que construirás utensilios o chozas.
Todo en vos es solsticio, serendipia,
extensiones vírgenes desplazadas
a lo largo y a lo ancho de tu
propia imaginación.
Con el sol explorarás el mundo,
con la luna te buscarás en los rincones
de tu cuerpo, aún sin espejo,
a través del hambre y del hombre,
del fuego y el frío,
te buscarás a través del sueño.
Lo que llamas magia será un día
tu ciencia y tu lenguaje.

Habrás de erguirte después
 para un nuevo fin
o para un nuevo principio
de todas las cosas.

martes, 13 de diciembre de 2011

A veces comienzas a escribir
a la deriva, no sabes
si en pleno rapto azul
se topará contigo la tristeza
o si la esperanza tejerá
una legua
hasta tus ojos.

Sólo te dejas llevar,
como si otro escribiera a través de ti,
dibujando sentidos confusos.
Los dedos gritan poesías
o danzan ilusos alrededor
de una hoguera que arde
parpadeante y difusa.

Una palabra se niega a caer
en la red que sostienen los dioses,
queda un mensaje a medio decir
como un eco aturdido de voces.

Se dilata el juego,
has escrito en vano,
escapas de los fantasmas del sueño
que te perseguirán
con el sentido en la mano.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Un STAEDTLER Noris HB2



No, no he puesto una librería ni comercializo lápices. Tampoco soy dibujante, ni arquitecta, ni analista de marketing, ni publicista. Mi único profesión viene de tener la misma facilidad para el absurdo en la felicidad que en la tristeza. Y hoy acabo de encontrar la clave de la vida en un STAEDTLER Noris HB2.

(Al que le sobren pastillitas verdes, rojas o azules las depositan luego, cuando pase el sombrero).

Les decía... hace un ratito, un momento nomás, estaba en la oficina a punto de escribir una breve nota sobre un Curriculum Vitae. Me dispuse a tomar el lápiz, se trataba de una nota de la que no tenía plena seguridad y que iba a asentarla para plasmar la hipótesis. Tomé entonces el lapiz y lo miré. Me di cuenta que no tenía mucha punta, estaba gastadita, redondeada, brillosa. Apenas podía verse ese iceberg grisaceo sobre la madera.

Con la mano izquierda agarré entonces el sacapuntas, uno de esos de acero que también son un chiche. Mientras escribo esto recuerdo una prosa de Borges del libro "El Hacedor", una en particular que se llama "Mutaciones". También me acuerdo de que la semana pasada tomé un examen en la facultad, en el que había fotos que yo consideraba, eran de público conocimiento, al menos en el ámbito de una facultad de psicología. Algunos alumnos vinieron a preguntarme quiénes eran los de las fotos. ¡Me quedé perpleja! ¿Será la diferencia de edad o nunca se limita a una sola variable? Aquí están también las misma fotos para perplejidad o desconocimiento de ustedes.




Y ahora que volví a mirar a mi sacapunta de acero, pensé... tal vez en una veintena de años o aún en menos las computadoras borren su rastro para siempre. Como dice "Mutaciones":

"En un corredor vi una flecha que indicaba una dirección y pensé que aquel símbolo inofensivo había sido alguna vez una cosa de hierro, un proyectil inevitable y mortal, que entró en la carne de los hombres y de los leones y nubló el sol en las Térmópilas y dio a Harald Sigurdarson, para siempre, seis pies de tierra inglesa.
Días después, alguien me mostró una fotografía de un jinete magyar; un lazo dado vueltas rodeaba el pecho de su cabalgadura. Supe que el lazo, que antes anduvo por el aire y sujetó a los toros del pastizal, no era sino una gala Insolente del apero de los domingos.
En el cementerio del Oeste vi una cruz rúnica, labrada en mármol rojo; los brazos eran curvos y se ensanchaban y los ro­deaba un círculo. Esa cruz apretada y limitada figuraba la otra, de brazos libres, que a su vez figura el patíbulo en que un dios padeció, la “máquina vil” insultada por Luciano de Samosata.
Cruz, lazo y flecha, viejos utensilios del hombre, hoy rebajados o elevados a símbolos; no sé por qué me maravillan, cuando no hay en la tierra una sola cosa que el olvido no borre o que la memoria no altere y cuando nadie sabe en qué imágenes lo traducirá el porvenir."

Perdonen estas emociones que se me van por las ramas cuando recuerdo a Borges, volvamos a la escena. Tomé el sacapuntas con mi mano izquierda, introduje la punta del lápiz en el agujero con mi mano derecha y comencé a darle vueltas hacia afuera. Mientras lo hacía, mientras cumplía con el prodigioso ritual de sacarle puntas a un lápiz como lo hago desde mi más tierna infancia, sucedió la revelación.

Veía la lámina de madera enrrollarse sobre el sacapuntas y escuchaba el ruido mínimo que hacía la mina al romperse, los dos ruidos podrían haberse confundido en un oído poco detallista pero no en el mio. Como en una canción, existe una melodía hecha por el conjunto de instrumentos y a su vez existe una melodía hecha por cada uno de ellos. Así es como oía yo, en ese momento, sólo a la mina romperse, crujir hasta quedar cónica. Y esos granitos de mina resultantes eran tan diminutos como esos granitos de polvo blanco que se ven en una habitación oscura cuando entra un sólo rayo de sol, uno solo.

Y ahí es donde pensé: - estos lápices nunca fallan. Jamás saca uno el lápiz del agujero del sacapuntas y queda la punta rota dentro. Jamás se dispone uno a escribir y apenas apoya el lápiz en el papel en forma oblicua, la mina se disocia de él como si la unión aparente hasta ese momento hubiera sido un espejismo, una ilusión mantenida en una realidad falseada por un mago o un artista.

En cambio, un STAEDTLER Noris HB2 mantiene un equilibrio exacto entre su exterior y su centro y ambos, mantienen un equilibrio exacto entre la fragilidad y la dureza. Se rompen lo justo y necesario, aún con esos sacapuntas baratos hechos de plástico y con un filo poco virtuoso. Se transforman, se adaptan, están hechos con buenos materiales y la unión de elementos es tal, que al tacto, no hay distancia ni espacio entre ellos. Sin embargo la rugosidad de la madera se distingue en el mismo tacto de la barra de grafito o de carbón de leña impregnada con la dosis justa de grasa o arcilla.

Este lápiz soporta distinta presiones, mi mano en primavera y en invierno, cuando escribo poemas de amor, cuando escribo informes para empresas. Este lápiz es exacto en las manos de un niño, en las de un anciano, en las de un espíritu jovial y liviano que apenas lo toca, que apenas lo apoya en el papel y también en las de un espíritu tosco, oscuro, de trazo lento, apretado, que apuñala el papel mientras deja su estela de sudor en la hoja.

El STAEDTLER Noris HB2 tiene un trazo justo, no es oscuro, no es claro, no es grueso ni fino. Es verdad que cualquiera puede borrarlo porque esa es la escencia de un lápiz. Y entonces los profanadores de verdades podrán decir con voz grave y gruesa que ninguna certeza ha de escribirse con lápiz. Que las certezas destilan tinta en elevados manuscritos científicos y metafísicos de todos los tiempos. A simple vista puede dudarse de una carta de amor escrita en lápiz, más aún de una tesis doctoral, ni hablar de una enciclopedia religiosa. Y sin embargo, cuando los astronautas quisieron escribir en la luna, no usaron tinta.

Será que el Universo prefiere los lápices para poder escribir en las estrellas, para poder borrar y volver a escribir la historia del hombre, cada vez, otra vez y para siempre. Por eso hoy, me he maravillado sacando punta a un STAEDTLER Noris HB2. Tal vez cada uno de nosotros deba convertirse en un lápiz de escribir amarillo y negro.

Mi única obsesión viene de esta fascinación por el absurdo en el dolor y en la belleza.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Cuantas más utopías tengas, más utopías verás caer
pero un buen soñador se las reinventa.
Tal vez las más nuevas sean una traición de las viejas,
una pequeña traición hecha a medida de la desilusión que las deshizo.
Pero peor es no soñar y creer que lo mejor es sólo
esta pobre y vasta verdad hecha a medida de quienes cobran los impuestos
a la vil y escandalosa mayoría.

martes, 29 de noviembre de 2011

lost 1912



He naufragado. No hay faro, ni orilla, ni aguja que marque el rumbo. Mar en calma y cielo azul se confunden y la sed, esa tramposa que me estira los brazos como un demonio disfrazado de niño... Todo alrededor me invita al fracaso.

Estoy perdida. Apenas puedo verme a mí misma en este barco desolado, quiero decir que apenas puedo ver mis pies, mis caderas, mis manos, este cuerpo que llevo, cuello abajo, como único traje. A lo demás tengo que adivinarlo por deducción o por experiencia: los gestos, la cabeza, estas gotas de sudor que me corren por la cara.

A veces creo que son tus ojos los que se reflejan en el vidrio de esta brújula averiada, que miro sin saber por qué, como si de ella fueran a desprenderse una mano o una canción de cuna. Alrededor todo es horizonte cir-cun-fe-ren-cial, alrededor hay pequeños numeritos sordos con una aguja desencajada...

Tal vez yo sea la aguja poco cuerda de este círculo. Una certeza develada que me confirman ahora los mareos, la marea. ¿Están también el vidrio y están tus ojos mirando más allá? ¿O no están tus ojos y no hay vidrio? Y nunca ha habido plan, ni ruta, ni espejo.

Pronto además será de noche, alrededor no hay nada. El horizonte no es más que esa línea delgada siempre distante o una palabra bonita. Yo ya no sé dónde estoy, si hay dos lados o hay uno solo, si soy la que mira la brújula o la que es mirada, yo ya no sé si el mar está aquí o en otra parte.

Algo choca con mi barco, siento el ruido y el movimiento. Lo confirman los mareos, la marea, l'amour. (¡Ay l'amour!...  otro naufragio). No ha sido un cardumen de peces. Mi barco acaba de tropezar
con
una
e s t r e l l a.

Está oscuro. Estoy perdida. No hay señales de advertencia ni leyes de circulación, ni luces. Sólo me oigo respirar, siento el aire espeso rasgando mi pecho. Lo demás: los pasos, las caderas, las manos, debo adivinarlos por deducción o experiencia y la sed... Me pongo en puntas de pie, estiro los brazos y bebo.

L'amour, la folie, la vie: toute femme, tout naufrage. - al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio -

sábado, 26 de noviembre de 2011

Luna


Luna se llamaba, pero no era la luna, era apenas una niña con un apellido que no recuerdo. No usaba vestidos porque creía que los vestidos eran una trampa que no les permitía a las niñas subir a los árboles y ver cómo se ven las cosas desde arriba. Y ella siempre quiso mirar desde arriba, aunque se ha caído más de una vez en el intento de llegar más alto. Pero a Luna no le importaba la altura por la altura misma, ella decía que desde arriba se podía ver mejor, el patio de su casa por ejemplo o todos los juegos en el parque.

Luna tenía siempre con ella un conejito hecho de tela y algodón, un conejito pequeño. Con él salía a jugar, también lo acunaba como si fuera un bebé o lo retaba cuando el conejito se escondía debajo de la almohada después de la siesta. Luna creía que cuando ella dormía el conejito salía a pasear o se subía también a los árboles. Lo comprobó una mañana en la que encontró en la espalda del conejito un ramita seca y una hoja del manzano de la huerta de su abuela.

Ese día le contó a sus padres lo que había descubierto y ellos, asustados por su imaginación y por esas ilusiones que creen a los niños sobre los reyes magos y los ratones, le dijeron que seguramente esa hoja y esa ramita se habían enganchado de la ropa de conejito la última vez que lo acompañó en sus travesías por las ramas. Luna no quiso creerles y cuando escucho la explicación relatada de que los juguetes no trepan a los árboles, de que no pueden caminar, se puso a llorar. Su papá quiso consolarla pero fue inútil.

Luna se fue al patio de su casa, subió al árbol más alto y dejó a conejito en la rama más lejana que pudo alcanzar. Ella quería comprobar si al despertarse al otro día, conejito estaría junto a ella en la cama o debajo de la almohada como tantas veces.

Cuando abrió los ojos esa mañana, lo primero que hizo fue buscarlo. Conejito no estaba ni en su habitación, ni en su cama, ni en la de su hermano chiquito. Entonces apurada y expectante se levantó de un salto para ver si sus papás tenían razón y entonces encontraría a conejito en el mismo lugar donde lo había dejado el día anterior.

Subió al árbol, lo más alto que pudo y miró la rama más lejana, ella conocía cada rama de memoria y sabía exactamente cuál era el lugar donde había dejado su juguete preferido. Recordó las palabras de sus padres, esas que decían que los juguetes no saben caminar y mucho menos trepar a los árboles. Las recordó y volvió a mirar la rama. Conejito no estaba ahí, ni en esa, ni en la de al lado, ni en el piso, conejito no estaba. Bajó del árbol buscó por la casa, por la casa de su abuela por las dudas conejito haya olvidado el camino o deseado hacer un paseo más largo. Pero conejito no estaba en ninguna parte.

Luna no le dijo a nadie lo que había pasado pero todos los días al levantarse volvía a mirar en su cama, en la de su hermano y arriba del árbol. Sus padres le preguntaron qué pasó con su juguete, cómo era que ya no jugaba con él y no lo llevaba a todas partes como lo hacía desde el día que se lo regalaron. Ella les dijo que ya no le gustaba jugar con él y que por eso lo guardó en el baúl de los juguetes. Los padres le creyeron contentos de que la niña ya no sueñe con conejos de tela que caminan por la casa y que trepan a los árboles. Poco a poco, Luna dejó de buscarlo.

Un día, muchos días después, exactamente una tarde de primavera, Luna y su mamá caminaron por el centro de la ciudad, un centro pequeño. Ahí en la vereda siempre había una mujer con tres niños que pedía monedas a los que pasaban. Luna se quedaba mirándolos como cada vez, casi hipnotizada. Y después solía preguntar si ellos vivían ahí, si alguna vez iban al parque a jugar, si tenían baúles con juguetes como ella y si los tenían, por qué no estaban jugando…

Tomada de la mano de su mamá, esa vez, volvió a ver a la misma mujer con sus hijos. Y esta vez también se quedó mirando pero no como antes, esta vez vio algo. La nena menor llevaba en su mano un conejito pequeño hecho de tela y algodón. Estuvo a punto de decirle a su mamá pero justo cuando iba a hacerlo vio algo más. El conejito tenia pegada una hoja de paraíso, el mismo árbol en la que ella lo dejó unos días atrás, muchos días atrás.

En ese momento Luna se dio cuenta que los juguetes y los niños tienen piernas más largas que los grandes y corazones de algodón como el de conejito. Entonces no dijo nada y se quedó callada.

Sus padres no podían entender porque rió y rió como un cascabel, toda la semana y por qué nunca más volvió a contar historias sobre juguetes que caminaban.

Luna comprendió que conejito también había aprendido a mirar desde arriba...

sábado, 19 de noviembre de 2011

“Los Hombres Nobles eluden un esfuerzo realizando otro mucho mayor. Por no arrancar una rosa, construyen un palacio, por no escuchar un reproche, ejercen la rectitud toda la vida, por no bajarse del caballo, conquistan el Asia”

"si queremos que el mundo piense que somos una gran nación, sepamos que lo más conveniente es ser de veras una gran nación. Mientras llegan esos tiempos, podríamos empezar a fingir que no fingimos."

de Crónicas del Angel Gris del Negro Dolina

Democracia es sentar las condiciones para que todos partan del mismo lugar, eso se logra con educación pública, salud pública y trabajo. Luego cada uno llegará a donde se merezca llegar. Para eso la política debería modificar el punto de partida y no el de llegada, que es lo que está sucediendo hoy.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Casandra

Si pudiera escribir la palabra que te conmueve,
la que te siembra la duda de venir hasta mi
abriéndote el corazón y el coraje
para que te dejes caer como fruta madura.

Si pudiera entregarte el fuego en garantía de los días por venir,
una trama poderosa que succiona como una tromba marina
para eclipsarnos en su centro y mantenernos a salvo.

Si pudiera escribir la palabra que te llama,
la que se cuela por tu costado más recóndito
acariciándote el alma y ese dolor del mundo
que llevas en los ojos, como otra piel.

Si pudiera entregarte todas las armas como un cheque en blanco
de que sobrará calor, alimento y cobijo para el niño que vive en ti,
para el hombre que vive en ti.

Tal vez esto sea plagio o presagio de una historia recitada al oído,
tal vez esa palabra fue escrita antes y olvidada después
para que podamos encontrar el camino...

C  A  S  I  O  P  E  A

viernes, 11 de noviembre de 2011

cUANDOMEBESEs

Puedes pensártelo cien veces, mil si quieres o dos mil;
puedes darle vuelta por la izquierda tanto, tanto,
que termines entrando por derecha;
puedes demorarte un día, un mes, un año;
puedes darte cuenta tranquilamente que no soy la más bella,
ni la más inteligente, ni la más osada, que jamás te ataré a mi cama;
puedes probar otros manjares y dejar atrás otra promesa.

Pero al final verás que sólo una boca
cabe en otra boca para siempre,
como un zapato de cristal
no-le-cabe
a ninguna embustera.
Puedes pensártelo cien veces,
mil si quieres o dos mil;
pero deja un lugar para la duda.
Duda y luego ven,
a probar qué pasa
CuandomebeseS.
Tienes ojos de pecera con peces rojos y amarillos,
tienes piel de papel de comics,
tienes luz de sol en las mejillas con lunitas negras de lunares de cartón,
tienes voz de mar besando la arena,
tienes sueños de vagón de tren de bienvenida,
tienes astrofísica, ceniza de cerezos en flor, vals, razón,
tienes la súplica de esta mujer que te espera.

sábado, 29 de octubre de 2011

Rimar, rimar, rimó

Algunos días parecen maleficio,
media verdad, limosna, artificio,
ruinas de ciudad, de edificios,
desperdicio de piedad, inicio,
siempre inicio...
de palacios,
de bullicio,
de soponcio,
de vicio,
de vivir por vivir nomás
con antifaz, de jamás,
de dragones y Satanás,
mecenas, verás tal vez verás,
el hueco, el soneto,
el ruido a esqueleto,
de un corazón con abstracción,
con aflicción, con aguijón,
de un ampón sin ambición.
Algunos días parecen apenas
una vida en constipación.

martes, 25 de octubre de 2011

Los globos rojos

¿Dónde estás amor? ¿No entiendes que a veces me desanimo, que este camino es tan solitario... y mientras tú decides qué hacer o te preguntas si será oportuno o no te preguntas nada y vives tu vida, yo estoy aquí esperándote? ¿Hasta cuándo quieres que te busque? Tienes que saber que para encontrarnos debes buscarme también tú a mí. ¿Sabes acaso cuántos kilómetros hube de recorrer peregrinando?

De tantas vueltas este suelo ha quedado lleno de piedritas; las miguitas de pan han desaparecido con el viento o se han hinchado con la lluvia o las han comido los pájaros, salvo aquellas dos o tres que se han llevado las hormigas, despacito. También puedo perderme buscándote. ¿Vendrás a rescatarme si me pierdo? ¿O tendré que encontrar sola la salida?

¿Aún puedes volar?... Tendrás que volar para encontrarme ¿entiendes? si me pierdo o si no me pierdo pero quieres acercarte - no es lo mismo que hablar de volar, no es lo mismo que subir a un avión, no es lo mismo que escribir una canción o estar en un aeropuerto a la hora de una despedida-. Si algún día quieres venir, necesitarás volar. ¿Tienes suficiente polvo de hadas?

Perdona este desatino, perdona esta persistencia en verte las alas. Porque tal vez el desatino no sea este tesón sino el error de perdernos todos los globos rojos y todas las margaritas del mundo.

viernes, 21 de octubre de 2011

A real love

Adiós mi amor, no es que me vaya a ir
es que vas a estar adentro mío.
Voy a amarme como te amé, voy a amarme como te amo.
Espero que comprendas esta despedida
sino la comprenderé yo por tí.
Nuestras manos estarán juntas cuando tome a otro de mi mano
pero es momento de tomar a otro de mi mano
y de soltar esta sombra de ti.
Sé que podrás entenderlo,
sé que algunos días, al mirarme en el espejo,
te veré sonreir,
te veré tomando mi cintura como quien se acaricia a sí mismo.
Gracias por ese instante de tus ojos,
gracias por llamarme entre la gente,
gracias por decir que has visto todo,
que has leído todo lo que he escrito para tí.
Tú también eres feliz y yo pondré a reposar
mi cabeza en tus hombros y mi mano en tu cintura,
cuando te mires al espejo
algunos días…
estaré ahí.
Lo he intentado todo, no seré cobarde, no culparé al destino.
Adiós mi amor,
quién dice que no sea tu mano la que tome nuestras manos unidas...

jueves, 20 de octubre de 2011

Epifanía


Qué suerte tengo de tenerte yo a vos,
que sos mi guía, mi porción de luz, mi alegría,
un pedazo de cielo, una tregua, bailarina del mar,
epifanía, oda elemental a la vida de la vida,
damisela descalza, chispa que enciende el fuego,
grulla nocturna, lunar, faro, alfabeto griego,
mi primera razón para volver a la tierra.

miércoles, 19 de octubre de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=z1JhSZucfEE

Lamentablemente no sé cómo publicar de otra manera el enlace de acá arriba pero SI HAY ALGO QUE VER EN ESTE BLOG ES LO QUE SE VE EN ESE ENLACE. Copien, peguen, hagan lo que sea necesario, que hay quienes hacen mucho más.