martes, 10 de octubre de 2017


Compartir con vos cualquier cosa:
una noticia común,
la decisión mas importante,
una siesta al sol,
una copa de vino,
contarte cosas que no entiendas,
que me cuentes cosas que no entiendo.
Compartir la lluvia,
una ducha juntos, viajar.
Compartir esos días de mal humor
que uno no quiere compartir con nadie,
ni con uno mismo.
Compartir el misterio
de no saber todo de vos
y no sentirlo necesario,
si al final del día volvés
y compartimos lo que se comparte.
Que compartas mis alegrías
aunque seas ajeno
y me cuentes aquellas en las que seré ajena yo.
Compartir lo simple,
mates al levantarnos,
compartir la almohada,
los sueños,
los actos que hacen de nuestro mundo
un lugar mejor.
Compartir días de trabajo
y días de pereza.
Hacer el amor seguido
que es una forma de compartir el cuerpo
y a veces también,
de compartir el alma.
Y si no hacemos el amor,
mirarnos a los ojos en silencio. Y después dormir.
Compartir reuniones
con gente extraña,
compartir con los de siempre,
compartir la casa,
compartir el paso.
"Toco tu boca,
con un dedo toco el borde de tu boca,
voy dibujándola como si saliera de mi mano..."
compartir los textos que reproduzco de memoria.
Compartir los miedos sin asustarnos.
Compartir la dicha y la desdicha,
sentir la vida como algo que nos lleva juntos,
si tiene que ser juntos,
si tenemos que ser llama. 


Compartir el amor,
hasta extinguirnos.                                                                                                                            FB
Compartir con vos cualquier cosa: una noticia común, la decisión mas importante, una siesta al sol, una copa de vino, contarte cosas que no entiendas, que me cuentes cosas que no entiendo.
Compartir la lluvia, una ducha juntos, viajar. Compartir esos días de mal humor que uno no quiere compartir con nadie, ni con uno mismo.
Compartir el misterio de no saber todo de vos y no sentirlo necesario, si al final del día volvés y compartimos lo que se comparte. Que compartas mis alegrías aunque seas ajeno y me cuentes aquellas en las que seré ajena yo.
Compartir lo simple, mates al levantarnos, compartir la almohada, los sueños, los actos que hacen de nuestro mundo, un lugar mejor. Compartir días de trabajo y días de pereza. Hacer el amor seguido que es una forma de compartir el cuerpo y a veces también, de compartir el alma. Y si no hacemos el amor, mirarnos a los ojos en silencio. Y después dormir.
Compartir reuniones con gente extraña, compartir con los de siempre, compartir la casa, compartir el paso. "Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano..." compartir los textos que reproduzco de memoria, Compartir los miedos sin asustarnos. Compartir la dicha y la desdicha, sentir la vida como algo que nos lleva juntos, si tiene que ser juntos.
Compartir el amor,
hasta extinguirnos.
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Ignoramos tanto... pero una parte del universo nos lleva, más hacia adentro, más hacia nosotros, más con quienes podemos compartir allí. A veces se siente trágico pero es maravilloso. Cuando lo sabemos, nos entregamos a su misterio.
Cuando una persona sabe lo que hace, lo que dice, lo que quiere y no hay ningún tema de ego en medio, eso que hace, dice o quiere: es bello y sencillo.
Por la belleza y la sencillez se distingue lo verdadero.
'Algún día les pondré marca de agua a estas fotos. Mientras tanto llevarán marca de vida. Como mi prosa'. 

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'Le debo a París darme cuenta que hay miles de detalles hermosos no sólo en París'.

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'Cada pupila es una estrella alrededor de la cual gira el mundo. El sol oscuro que capta y transforma la luz'. 

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'El mundo entero es fraternal: la roca, el perro, el piso. Cuando tengamos el mismo respeto por cada partícula de polvo (por el presidente de turno, el vecino, la roca, el perro, el piso) que por nuestros hijos; habrá paz'. 

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'Algunos árboles son como mujeres sosteniendo el mundo'
Pequeños viajes 2017.
Ya tendremos lugar y orden, raíces y alas.
Por ahora jugamos a ser ingrávidos, atemporales, a detenernos en el instante. Recién nacidos, recien paridos por el cosmos.
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Caminé rápido sin ir a ninguna parte. Y caminé lento y paré. Luché contra mi propia alma y derribé el fuego y derribé el hielo. Y me fui templando, pidiendo perdón, pidiendo permiso. Abrí cada puerta de las habitaciones abandonadas, con vértigo, con polvo, con frío. Dejé de llorar y empecé a llorar. Hice las paces con mi alma, pobrecita. Y fui más allá. Y encontré amor debajo de los escombros. Y encontré vida.
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¿Escribieron muchas cartas de amor?
Yo... no tantas, pero he escrito alguna y una de ellas partió para Madrid, con el remitente algo incierto, para una posible tia de la persona que yo quería contactar.
Adentro de la carta había dos cartas: la de amor y la de risa, para la tia que tal vez no era tía, explicándole .
Saben que es lo mas loco? Que en el momento que pensaba si mandaba eso apareció un dibujo en google, de una nena que mandaba un mensaje en una botella mientras pensaba "destino". Yo habia encontrado unas 10 personas con el apellido de la posible tia en la guía telefónica de Madrid, de la cual copiaria luego la dirección de correo postal. Mandé una sola carta.
No sólo sucedió que la carta llegó, si no que años después el elegiría a la misma ilustradora que me inspiró a hacerlo para trabajar con ella.
Llevo años enamorada de ustedes, sabios y pacientes árboles. Estas son algunas de las fotos que les fui sacando. Vivos, secos, a trasluz, en Buenos aires, en casa, a sus raíces, a sus copas. Fractales cotidianos, belleza, gracias!
Lo real es eterno

que una motita de arena,
que una gotita de agua.
Y me quedé hacia adentro,
vuelta hacia adentro,
no en el ombligo,
no,
en el vacío.
Me quedé en el silencio de la noche
que nunca es silencio,
con la mirada clavada en el techo,
en un espacio en blanco.
Como esas imágenes
que se vuelven difusas
si las miras en un punto fijo
y si luego corres la vista
se proyectan en todas partes.
Y entonces
tuve conciencia
que adentro
y
afuera
son la misma cosa.
Adentro y afuera,
la misma cosa.
Conciencia,
no teoría.
Y apareció el invierno,
mi deseo de Islandia,
deshacer y rehacer.
Deshacer.
Hacer.
Vino después la primavera y
con ella la epifanía
en una tarde
tocando una hoja del naranjo de mi patio,
limpiando una sola hoja del naranjo,
iluminada por un rayo de sol.
Un día decidís
limpiar las hojas,
una a una,
cómo si se tratara de un mantra.
Entonces viene la epifanía,
el milagro.
La motita de polvo
ascendía,
y era también
una imagen de mi infancia,
cuando robaba dientes de león
del terreno de al lado de casa
y los soplaba desde la ventana,
con el sol en la cara.
Y miraba absorta el polvo
suspendido en la luz,
el diente de león
como mil paracaídas,
 cayendo despacio.
No había nada que deshacer,
nada que rehacer.
Eso pequeñito
dentro de mi
llamaba igual que el primer día.
Y yo le respondía otra vez:
Sí.
A todo.
Balas de salvar
Fer Barbagallo agregó una foto nueva.
Puede pasarle a cualquiera que dos dias antes de llegar a un lugar nuevo, te cancelen la reserva del dpto, que pediste.... que se yo, dos meses atrás. Y te pones a buscar asustado. Pero aparece un dpto nuevo en la página, que no estaba antes y le pones "reservar", porque te gusta la zona y lo que llegas a ver en el. Y además tampoco hay mucho tiempo para dudar. Te escribe Tim inmediatamente para agradecer la reserva y coordinar, intentamos un francés muy frustrado de entender para mi. Te dice que es su propia casa, que es productor de cine y que le salieron dos semanas de trabajo en Los Ángeles, de sopetón. Que por eso alquila. Te pasa la clave de la puerta, te dice cuál será el escondite de la llave. Y cerrás ahí, satisfecho.
Cuando llegas al lugar y ves sus discos de pasta, su foto de Christian Bale, su cuadro de Brasil, el bongo, las miles de cámaras de foto, los mapas de Islandia, te das cuenta por fin que toda esa sincronia no es azar y le escribís un montón de veces desde allí: gracias. Estás en casa.
Tranquilamente pueden volver a cancelarte reservas dos días antes, otra vez. Una parte de mi sonríe.
París en Paris #timhouse todo
Nos encontramos con quienes somos. 
Todo el tiempo. 
El mundo es un mar de espejos.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Amo los fractales. Dicen que Björk hace música a través de los fractales. Y a mi me gusta la música y me gusta Björk y también los caleidoscopios. Cuando miro mi vida con un poco de distancia, es decir, despojada de las emociones y de todo eso tan, tan humano: veo fractales.
La casa en la que más años viví fue mi casa de la infancia. Tenía piso de granito en ambos comedores: en uno blanco con negro y en el otro negro con blanco. Yo elegía una baldosa al azar y en ella, una sola de sus formas y me iba al otro comedor a sentarme en el piso y a buscarla. Mi abuela Julia decía que podía pasar horas así. Para mí el tiempo sólo era el instante entre las dos formas repetidas, minúsculas. Sólo interrumpía si tenía que comer o si sentada en el piso, me picaba una hormiga.
A veces pienso que si existe el destino y si existe Dios, tienen que ser un fractal. Como lo son las montañas, las nubes, los árboles, el canal de nuestra sangre. Entonces encuentro "Björk - fractal - Islandia" y escucho a la vida llamando desde el centro: 0 1 1 2 3 5 8 13 21 34

martes, 15 de noviembre de 2016

Y me hice chiquita, chiquita, chiquita, como una motita de polvo que es más pequeña aún que una motita de arena, que una gotita de agua. Y me quedé hacia adentro, vuelta hacia adentro, no en el ombligo, no, en el vacío. Me quedé en el silencio de la noche que nunca es silencio, con la mirada clavada en el espacio en blanco. Como esas imágenes que se vuelven difusas si las miras fijo y se proyectan luego en todas partes. Y entonces hay conciencia de que adentro y afuera son la misma cosa. Adentro y afuera, la misma cosa. Conciencia, no teoría. Y apareció el invierno, Islandia, deshacer y rehacer, deshacer y rehacer, hilos, hilos, hilos. Deshacer. Y llegó después la primavera, que es lo que le sigue siempre al invierno. Y con ella la epifanía en una tarde tocando la hoja del naranjo de mi patio, limpiando una sola hoja del naranjo iluminada por un rayo de sol multicolor.

La motita de polvo era una imagen de mi infancia, cuando robaba dientes de león del terreno de al lado y los soplaba desde la ventana, con el sol en la cara. Y miraba absorta el polvo suspendido en la luz, el diente de león como mil paracaídas.

No había nada que deshacer, no había nada que rehacer. Si. A todo.