jueves, 18 de diciembre de 2014

Vi esta imagen de Gabi Rubi y me quedé escribiendo:


Amo la lluvia, los faros, las miradas tristes,
los diamantes dibujados…
No puedo alardear mucho porque ...
cuando me detengo, amo casi todo.
Y lo siento y lo sufro y lo vivo y lo palpo.
Que por eso me voy y escribo
y transito lunas con cielos amarillos,
pensamientos fugaces, sin destino.
Amo el mar, las líneas de las manos de todas
las personas, los lunares, las sonrisas,
el olor al café.
Hablo poco, casi nunca puedo definir lo que siento,
ni separar lo que intuyo de lo que sé.
Amo el sol, cada una de las casas que he hecho
mías, amo mis libros, mis tesoros.
La intensidad me trae de este lado del mundo
pero solo me quedo cuando en ella se mezclan
seguridad y locura, sin una de las dos la otra
no me alcanza. Casi nunca me doy por vencida
y este es mi defecto.
Amo el olor de la tierra mojada,
las invitaciones de Jose, los mensajes de Laura
la vida de Dharma, los besos de Dharma,
las palabras de Dharma, el corazón de Dharma.
Amo mi trabajo y amo mis hobbies y
tengo tres carreras alternativas para estudiar
que no llegaré a estudiar nunca.
Amo dormir y no duermo casi nada.
Y a pesar de todo algunos días estoy tan triste…
virtud de radar, soy de esa gente que se pone triste porque si.
Amo la música, amo los músicos que amo,
amo la gente generosa y firme.
Amo a mis padres aunque haya pasado tantos
años sin haberlos comprendido.
Sólo nací para ser yo y me encontré recién el año pasado,
a dos cuadras del mar en Montevideo
y tres meses después en un sanatorio en Rosario.
Y aún me pierdo, porque crezco, me convenzo,
porque cambio.
Amo la ciencia, la magia,
la conciencia, la literatura,
amo a la gente que se abre en diez minutos
me basta que haya sido sólo conmigo,
me da igual sino.
Amo a Dios.
Trato de luchar cada día menos con todas
las cosas porque todas las cosas,
lentamente, se van reconciliando en mi.
Amo mis arranques de furia cuando llega el
momento de la furia, que viene después de
los excesos de paciencia, de los excesos de si
que eran no, que eso no me gusta.
Amo lo constante y amo lo impredecible
y amo a la gente que entiende el modo exacto
en que esas dos variables se combinan
cuidando al otro, cuidándose.
Entro rapidísimo pero salgo lento
de todas las cosas, de todas los nombres,
de todos los sueños.
Me despido mal casi siempre pero el que ve
el que mira, lee lo que escribo y comprende.
Rezo bajito.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Un guiño del Universo,
un gigante se despierta.
Conozco segundas partes mejores que las primeras.
Conozco historias únicas sin principio ni final.
Un guiño en el Universo.
El gigante camina.
Rezo bajito, para adentro...

miércoles, 19 de noviembre de 2014


Y cerrás los ojos y te quedás quieta en un lugar  y empezás a desear a alguien que te cuide y que te ame. Y rezás, bajito, para adentro...

sábado, 15 de noviembre de 2014

cuánto extraño tu cuidado, tus ojos, lo que hacían tus manos mientras yo caminaba alrededor sin que te dieras cuenta de cuánto las miraba...

martes, 11 de noviembre de 2014

Un domingo en la Plaza de la Intendencia, en Cba, con mates hasta la lluvia, volvimos corriendo pero ya era tarde. Estábamos mojados y nos reíamos. Fuimos a tu casa, pusiste a Luis a todo volumen, nos tiramos en la cama mirando el techo de tu monoambiente en planta baja. No había techo. Era otro lugar y atardecía, pasaba el tiempo. Las cabezas cerca sobre la cama, los cuerpos distantes. Pero había una magia en ese silencio y un respeto que llenaban la habitación entera y el edificio y la cuadra… Te miré una sola vez. Yo lloraba. Vos también llorabas. 
Seis años después entendiste mis rabietas de aquel entonces. Yo creí que conmigo no te alcanzaba - me dijiste. Causo ese extraño efecto, el de que crean lo que no es - respondí. Pero sólo pude volver a escuchar a Luis hace muy poco tiempo. Al revivir. 
Escribe más claro para que pueda verse el diamante. "Para ciertos recuerdos hay un álbum de agua"

martes, 4 de noviembre de 2014

A veces te extraño tanto... pero ya no sé si es una imagen o eras vos.
Extraño la fuerza sobre la que podía recostarme, extraño a quien entró a mi vida sin preguntar.
¿A dónde estás? - me digo - ¿A dónde estás?

lunes, 3 de noviembre de 2014

the man who sold the world

Culpables del tiempo transcurrido  con esta noción de lejanía - “principito mío, fragilidad del cielo” - escribía a los 16 y me enamoraba a la par de “the man who sold the world” sin saber por qué… Y aún no sé tantas cosas y la mayoría de las cosas que supe se transformaron después en un barquito de papel que naufragaba en una boca de tormenta, entonces ya no me fío… Pero me gusta escucharte reir con las coincidencias que advertís siempre antes que yo (mientras te canto Automatic Imperfection, matan a alguien en Oxford). 

Yo no sé si las cosas son simples, complejas, si hubo elección o si tanto camino recorrido era parte de un mapa que conducía irremediablemente,  al día que te dije:  – pongo una canción que me encanta, no sé por qué me encanta... y volvías a reir. 

jueves, 9 de octubre de 2014

Ya nadie podrá llevarte al infierno, literal y caluroso en el que hay que poner la cara lejos de las sábanas para sentir un poco de aire fresco, para escapar del sudor de un caldero encendido a plena potencia. Cosas así por ejemplo, pequeñas, que no volverán a sucederte y tampoco habrá otro infierno, de ojos mirándote a la altura de tu sombra, absorbiéndote la oscuridad a mordiscones. Y tal vez en un principio hayas creído que esta ausencia de intensidad, esta paz de hoy, era... la-vida-vivida-como-corresponde.

Pero tarde o temprano te darás cuenta Horacio, que estabas en el cielo y que este amor no tenía nada que ver con la rutina y que yo era un Viera da Silva que sólo se entiende de lejos y que vos, sólo allí apoyabas la nariz contra el vidrio, intentando escapar de la pecera.
Y hasta parecías estar vivo, mirá, como si algún fosforito se prendiera en tu corazón alguna que otra vez. Y yo presentía que ahí ardía una hoguera. 

viernes, 3 de octubre de 2014

Entregar todo:
las venas,
los ojos,
el recuerdo de los
raspones en patines,
los tesoros sencillos,
el placer de la calefacción
en invierno,
la sonrisa,
las noches de insomnio,
las rarezas,
el disco blanco de los Beatles
para hablar de cualquier cosa,
las caídas simbólicas
y literales,
llaves y cerrojos,
el sexo,
el placer de la calefacción
en invierno,
las lágrimas,
un brownie calentito
los domingos,
la locura,
el grito que se ahoga,
el ritmo acelerado,
un poema,
the man who sold the world,
el placer de la calefacción
en invierno,
la repetición de lo hermoso,
las gracias.
Entregar todo:
pase lo que pase,
surja lo que surja,
pueda tomarse o no.
Entregar todo:
así se ama.
Recibir todo:
libremente.
El placer de la calefacción
en invierno,
una gaviota con las alas
abiertas besándote
la mejilla como yo.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Desde acá para allá, están los que disfrutan de la luz.
Desde acá para adentro, los que además saben cuidar la fuente.
Hacia los primeros voy, con los segundos me quedo.

martes, 23 de septiembre de 2014

Y quiero un hombre que me bese los pies y el ombligo. que me diga que todo está bien, que me invite al parque a jugar, que me enseñe a jugar, que me enseñe a dejarme caer. Quiero un hombre que no le tenga miedo a mi miedo, un hombre que sepa mirarme a los ojos y entender que una niña asustada se convierte en un león, que sólo esconde detrás una niña asustada. Quiero un hombre que me admire en secreto y que me lo diga al oído, que me ame en público y en privado, que me cocine rico y alguna vez traiga flores o vino. Quiero un hombre que me entregue su alma, sus secretos, sus planes, quiero un hombre que reciba los míos. Quiero un hombre que me proteja, que me cele, que plante bandera en mi alma, quiero un hombre libre, eternamente libre para decidir que yo soy su casa. Y entonces se quede conmigo.





Te despertás en mitad de la noche, alguna vez, muchas veces. Chequeas el vacío a tu costado, mirás el celular, tocas tu cuerpo para cerciorarte de que seguís ahí, en la cama, viva. Y volvés a cerrar los ojos... de esto se trata la soledad.
Mientras dura.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Pasaron 22 años desde que vi esta imagen,



no sé por qué esa misma noche volví a mi casa e hice este dibujo:



.
Reflexioné mucho sobre él y el significado que tenía para mí. Intenté mostrarlo a la gente grande y las respuestas fueron asombrosas: una pieza de un rompecabezas, un avión, la letra F. Me invadió la nostalgia. 

Salí a la calle con muy pocas esperanzas de que alguien pudiera entender por qué ese dibujo me importaba tanto. Comencé a caminar. Yo tenía tan sólo nueve años, nunca me atreví a contar esta historia. Nunca antes. Cuando estaba a punto de dar vuelta a la cuadra, un ratito antes de perderme, pasó un chiquito de 5 años al lado mío, pelo moreno, con rulos, delgado y señalando el dibujo que yo llevaba en la mano, dijo a su mamá: - ¿A dónde va esa chica con su rayuela? 



viernes, 12 de septiembre de 2014

Abrimos la puerta de par en par: casa, corazón, miedos, sueños. Todo estuvo en tus manos, todo estaba dispuesto para que tus manos lo cuiden. Fuimos tu tesoro personal, conquistado.
Duramos lo que duró tu cobijo.
Algunas noches hace frío, aún no comprendemos bien.
Ojalá llegue la primavera!

martes, 9 de septiembre de 2014

Nuestra máquina funcionó perfecta, si no fuera porque te bajaste en la parte del amor, en la parte más cierta. Nuestra máquina funcionó perfecta.
Y aquí me quedo yo, en la puerta, dispuesta a pasar con quien la abra. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Y ella me dijo: Si fueras capaz de quererte a vos misma como querés a los demás o si fueras capaz de quererte a vos misma como yo te quiero... porque lo que te deseo desde el corazón es que valores la gran mujer que sos y que cambies apenas esas cositas que está bueno que cambies.

Desperté triste y segura a la vez!

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Él usa la noche, la protección, las manos, los sueños.
Ella usa el día, la magia, la intención, el alma.
Cuando uno mira hacia abajo evocando la tierra
la otra mira hacia arriba buscando consejo.

Tomados de la mano los dos son un nuevo Universo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Pequeñas idiosincrasias les dicen, a esas cosas que hacen que algo o alguien sea único en el mundo. Yo pensé que serían sus ojos pero son sus manos las que alumbran. 

domingo, 31 de agosto de 2014

La lucha establecida con él es la mía propia, ¿compromiso, amor, entrega o libertad?

jueves, 28 de agosto de 2014

Soy como Horacio, ya sabés, esta manía de empujar detrás de la puerta y después buscar a la Maga en todo Buenos Aires porque ya no se aguanta vivir en París y sentir ese olor que sale de todos los moteles en los que hacíamos el amor cuando nos encontrábamos por la calle. Y estrujo los pies en el piso y te escribo una carta Rocamadour, bebé Rocamadour, llueve muchísimo aquí, dientecito de ajo. Y lo veo a Remorino entrar al montacargas y se encuentra con Babs ahi (Sí Babs, apaguemos la luz, darling, hasta mañana, sleep well) y Talita asustada corre a llevarle una palangana al paciente del segundo piso que se descompuso.
Sino fuera porque Traveler me mira así, sabés, yo creo que el también siente el olor, el olor a nosotros, a Paris, mi doppelganger... si no fuera porque él me absuelve y me denuncia. Doy un pasito, luego dos, después tres, uno, cuatro y alguien me pregunta por qué y yo no entiendo la pregunta.

- reescribiré Rayuela cada vez
"¿ Le dejo leer mi carta para que él también te diga alguna cosa ? No, yo tampoco querría que nadie leyera una carta que es solamente para mí"